Continuación de Belleza Roja, con título provisional de momento, The Morning Never Came. Ya que estoy con vómitos cada dos por tres, no tengo nada mejor que escribir, aunque tenga que ser en pcs ajenos porque el mio ya ni se encienda... En fin.
Freyr se encontraba con un cliente. Empezó a reírse a carcajada limpia y diciendo una palabra en un lenguaje desconocido, millones de ciempiés cayeron encima del cliente. Había alguien más en la habitación, un ser semitransparente con pintas de una chica frágil que empezó a horrorizarse cuando vio la gran cantidad de insectos.
Y los ciempiés empezaron a carcomirle la piel.
-¿Por qué? Yo he venido en busca de tu ayuda.--gritaba el chico, mientras intentaba deshacerse de los bichejos.
-¿Te crees que soy tonto?--le contestó Freyr, mirándolo desde arriba, en un acto de superioridad--Me has mentido. No me has contado la verdad. Esa chica de ahí--y señaló hacia la silueta de mujer difuminada, similar a un fantasma--no es tu novia. Esa chica de ahí no está sufriendo porque fuese ultrajada por un desconocido. No está atada a este mundo porque cometiera suicidio y atentara con su vida por no poder soportar con ese acto despreciable.
Los ojos del chico se abrieron de par en par, a la vez que su boca. Freyr invocó a más ciempiés que fueron arrastrándose sobre su cuerpo hasta llegar a su rostro, introduciéndose en la boca del chico, ahogándolo.
-Esa chica está retenida en este mundo, porque el violador, fue la persona que más amaba en el mundo. Fue su propio hermano. Fuiste tú.
El chico intentaba deshacerse de los ciempiés, pero el dolor era insoportable y por más que escupía ciempiés, volvían el doble de ellos.
-Ella merece salvarse--prosiguió Freyr--tú no. No fuiste el asesino de una vida, si no la de dos.
El chico, al darse cuenta que había hecho que mataran a su propio hijo, empezó a llorar. Pero ya no había sitio para esas lágrimas, su cuerpo estaba completamente cubierto de ciempiés y poco a poco no quedaron más que los huesos.
El fantasma de la chica se acercó entonces a Freyr, y le habló entre sollozos.
-Esto... no me hace feliz. Yo no quería su muerte. Él era mi hermano, y yo... yo le quería!
Freyr estaba ya muy cabreado.
-¿Te viola, y aun así, lo querías?
El fantasma asintió con la cabeza.
-¿Y por eso te quitaste la vida? ¿porque le querías? Entonces reúnete con él.
Y en un chasquido, hizo desaparecer a la chica entre gemidos y gritos de dolor.
-El trabajo de hoy realmente me ha cabreado. Que se pudran en el infierno, aunque esto haga que mi condena en la tierra aumente en años.
Freyr fue hasta la puerta y recogió su capa. Se puso su sombrero de copa, y salió de la cafetería. Estaba seguro de que esa noche tendría que ayudar a alguien más, pero no esta dispuesto a arriesgarse a que le tocaran otra pareja de idiotas.
Alguien le estaba siguiendo. Lo había notado nada más salir del establecimiento. Pasadas unas calles, Freyr comenzó a estar harto de que alguien lo observara, y en el momento en que se giró, la sensación de estar siendo perseguido desapareció. Le habrá acojonado mi mirada, se preguntó a si mismo mientras volvía a ponerse en camino. Unos metros después, se encontró con lo que parecía ser una chica acurrucada en una esquina, tiritando de frío. Se acercó y se agachó, para estar a su altura. La chica tenía la cabeza hundida entre sus brazos y no paraba de sollozar. Una de sus manos agarraba una pistola.
-¿Intentas suicidarte?--le preguntó Freyr--Porque si es así, vas a perder todo interés para mí.
La chica, extrañada de que alguien le hablara, levantó la cabeza y le miró perpleja.
-Ni siquiera sabes los motivos.
-Sorprendeme. O mejor, déjame adivinar. Todas las adolescentes sois iguales. ¿Te ha dejado tu novio? ¿Has sacado malas notas? O dime, ¿sigue de moda el suicidarse?
-Me han violado.--la chica se levantó poniendo en su cabeza el revólver.--Una y otra vez, la misma persona. Me persigue.
Freyr sintió que la había cagado. No estaba acostumbrado a lidiar con problemas de personas no sobrenaturales, además venía bastante mosqueado del caso de la parejita de hermanos.
-Me siento sucia viviendo así, dejando que él haga lo que quiera conmigo.--rompió a llorar--Lo peor de todo, es que sé que si quiero puedo acabar con todo esto, que no tengo porque dejarme atropellar. Y sin embargo... Lo mejor es apretar el gatillo.
-No.--Freyr se percató de que volvía a estar siendo observado. ¿Y si no era él a quien lo estaban siguiendo?
Freyr agarró el brazo de la chica y apuntó en dirección contraria.
-No te mates a ti misma, tan solo mátalo a él.
E hizo disparar el gatillo, haciendo caer al suelo a la persona que los estaba observando.
-Solucionado.--Freyr le sonrió al a chica.-¿Te apetece un croisant? En mi cafetería los tenemos muy buenos, y hacemos un delicioso café.--Freyr le tendió la mano.
La chica lo cogió por ella, y empezaron a caminar hacia la cafetería. Hasta ese momento, Freyr no se había percatado de su largo cabello rubio. Tenían un aroma que le traía recuerdos.
-¿Cuál es tu nombre?
-Minerva.
Freyr se quedó paralizado. Era el vivo retrato de su bella Minerva. El pelo no lo tenía tan rizado y los ojos eran un poco más oscuros, pero seguía siendo el mismo rostro, el mismo aroma, incluso la misma esencia.
Pues nada. Cuando vuelva a tener un ratito en otro pc ajeno, ya continuaré la historia. Pero leedla, coño!
3 comentarios:
Bonita historia, la he leido q conste.
Saludos de Lunamaria
enfebrecido me tienes con esta historia. qué frescura y originalidad!! de verdad que es difícil de encontrar...
saludos!!
Me está gustando..
ahora entiendo un poco más la desgana con la que Freyr ayuda a la gente creo
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